Presentación

Nos encontramos a las puertas de concebir un mundo nuevo, una manera de entender nuestra cultura totalmente diferente. Nos encontramos cada vez más cerca de poder programar nuestras actuaciones en educación desde el punto de partida más certero que existe, el cerebro. Lejos de ideologías y creencias, lejos de hipótesis o de justificar nuestras acciones por el simple hecho de que “así lo aprendimos nosotros”.

“Jugar es el disfraz con el que la naturaleza ha vestido los procesos de aprendizaje y memoria”

Francisco Mora Teruel

Se divisan tiempos de mucha esperanza porque a través del conocimiento del cerebro será mucho más fácil para todos poder programar actividades encaminadas a despertar la emoción entre nuestros alumnos, ya que “sin emoción no hay aprendizaje”; porque si conseguimos “despertar” la emoción, a ello le seguirá inmediatamente la atención, la concentración y como consecuencia de ese proceso se producirá el aprendizaje. Pero no un aprendizaje que se evaporará al poco tiempo, ni mucho menos, el aprendizaje que se obtiene a través de la emoción es aquel que perdura en el tiempo, como un aprendizaje que en un momento determinado ha marcado a la persona y le ha servido para continuar aprendiendo, siempre siguiendo las directrices que le marca su maestro interior.

“Es como si la naturaleza hubiese preservado a cada niño de la influencia de la inteligencia humana para dar preferencia al maestro interior que lo inspira; la posibilidad de realizar una construcción psíquica completa antes de que la inteligencia humana pueda tomar contacto con el espíritu e influir sobre él.

Maria Montessori

La educación emocional tiene, entre sus fundamentos teóricos, las aportaciones de la neurociencia, siendo en los últimos años grandes avances de la mano de la educación, tales como la importancia del lóbulo prefrontal en la regulación de las emociones, la neuroplasticidad, las neuronas espejo, la importancia de la amígdala, el procesamiento de las emociones negativas en el hemisferio derecho y de las positivas en la izquierda, etc. Últimamente están proliferando libros sobre neurociencia, neuroeducación, neurodidáctica y otras “neuras”, que no siempre sabemos si están bien fundamentadas y documentadas.

“La función de la mente es investigar y aprender. Por aprender no entiendo el mero cultivo de la memoria o la acumulación de conocimientos, sino la capacidad de pensar clara y sensatamente, partiendo de hechos y no de creencias e ideales. Adquirir meramente información o conocimiento, no es aprender. Aprender implica amar la comprensión y amar hacer una cosa por sí misma”

Jiddu Krishnamurti

Con estas jornadas se pretende que las personas interesadas puedan conocer a partir de los más reconocidos expertos en la materia todo aquello que querrían aclarar sobre este tema para tener una fundamentación sólida en la práctica de la educación emocional. El objetivo es que las aportaciones de la neurociencia puedan orientar de cara a una práctica más eficiente de la educación emocional. Pretendemos, por otra parte, crear un nexo de unión de todas aquellas personas interesadas en educar de otra manera, porque sabemos que SÍ es posible. Y todo ello, compartiendo una jornada agradable y distendida donde tenga cabida la educación y las emociones desde diversos puntos de vista: científico, creativo, divertido…

Convencidos de que “para educar se necesita una tribu entera”, compartimos y sentimos que estas jornadas las hacemos y las hacéis posible todos los que decidís participar de las mismas. Fruto de ello, el importe íntegro, vuestra aportación económica, irá destinada a la ONG “Pro Activa Open Arms. Ayuda al refugiado”. Personas que desde hace unos años y ante la increíble pasividad de la humanidad, realizan una labor admirable de dedicar sus vidas a rescatar del mar a los refugiados que llegan a Europa huyendo de conflictos bélicos, persecución o pobreza.

Un abrazo

Organiza:

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Colabora:

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